Ale


Hoy comparto con ustedes la alegría de haber impartido clases con esas niñas tan tiernas que tan solo con ver sus caras y sus ánimos de aprender te daban tantas ganas de ya empezar la clase, la verdad me divertí mucho y tanto como mis niñas como yo aprendimos a desarrollar paciencia y a esforzarnos, yo como maestra para sacar adelante la clase, y ellas para aprender y poder llegar a su casa y decir “papas hoy aprendí esto”.
Cuando finalizamos el curso, me conmovieron las caritas de mis alumnitas al decirme “maestra la vamos a extrañar, ¿la vamos a ver otra ves?, fue muy fuerte lo que sentí, fue esa satisfacción de decir si las ayude, si aprendieron lo que les enseñe…, y a la ves aprendí muchas cosas de ellas, las extrañare muchísimo y me siento muy feliz por haber compartido mis conocimientos con ellas.

Alejandra de la Mora

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